Estudio la Trilla

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Pero Isa, ¿por qué se llama Estudio la Trilla?

Encontrar ✨El Nombre Perfecto✨ no es tarea fácil, todas las piezas de tu proyecto tienen que encajar en una sola palabra. La nuestra es: la trilla.

¡Hola, hola! 

Si estás leyendo esto, primero que nada: ¡gracias por estar aquí!

Soy Isa Nieto, la mente creativa (y matcha-dependiente) detrás de este pequeño estudio de diseño gráfico dedicado a las empresas e instituciones del mundo rural.

Hoy quiero contarte por qué le puse este nombre al estudio de mis sueños.

La abuela Tomasa trillando embarazada de mamá.
La Iglesuela del Tiétar, 1966.

La historia de mi familia está ligada al campo, a la siega, la era, la trilla, la matanza, la recogida de la aceituna y todas las labores del campo estación tras estación. 🌾



Pensando en el nombre de mi estudio de diseño para empresas del mundo rural hice una lista larguísima de nombres que incluían herramientas y actividades del campo, objetos antiguos del hogar, lugares y parajes del pueblo, apellidos y motes familiares… de todo.


La bisabuela Valentina barriendo el grano.
La Iglesuela del Tiétar, 1966.

Cuando surgió “la Trilla” sentí que todo encajaba y hacía clic.

La trilla es tanto la actividad como el resultado y el objeto que se utilizaba con el fin de separar el grano de cereal de la paja tras haber sido segado en el campo. Esto se hacía cada verano. 



La herramienta como tal consistía en una plancha de madera curvada como una especie de trineo con piedrecitas cortantes incrustadas en la parte inferior. En el pueblo eran los burros los encargados de arrastrarla por la paja y era necesario colocar peso encima. 


Burros y la famosa trilla en el suelo.
Engalanamiento de calles “la era”, 2002.

El abuelo Eugenio arando con el burro de tío Alfonso con Gredos al fondo.
Huerta familiar en el río Tiétar, 2000.

Allá por 2002, cuando tenía 5 añitos, en el pueblo por la semana cultural que organiza cada año la Asociación de Mujeres, “engalanamos” (adornamos) el barrio como si fuera una era. Los más mayores nos enseñaron cómo era aquella actividad que había sido tan cotidiana para ellos años atrás y los más pequeños aprendimos y disfrutamos tanto que aún me acuerdo de ese día. 🤍



Y allí estaba la famosa trilla, tirada por dos burritos y en la que tuvimos la oportunidad de subirnos y “dar un paseo”.

Posando con mamá y papá mientras “lavaba la ropa”.
Engalanamiento de calles “la era”, 2002.

Papá, Raquel y nuestra perrita Neli frente al Pozo Nogal.
Engalanamiento de calles “la era”, 2002.

Yo con cinco añitos “lavando la ropa”.
Engalanamiento de calles “la era”, 2002.

Mamá, Raquel y Neli en el jardín de la casa de los abuelos.
Engalanamiento de calles “la era”, 2002.

Con papá.
Engalanamiento de calles “la era”, 2002.

Ahora entendéis que tiene un poquito de sentido que nos llamemos la Trilla, ¿verdad?

Te doy las gracias por haberte quedado a leer esta historia.

Y hablando de historias...

Si en algún momento leyendo este blog sientes que algo de lo que cuento conecta contigo o crees que podrías necesitar un empujoncito extra para darle forma a tu marca, ¡no dudes en escribirme! Ofrezco sesiones de valoración para conocer tu proyecto, hablar sobre tus retos y trazar juntas/os el camino hacia una marca que no solo se vea bien, sino que también hable por ti.

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