Forgarero nació para solucionar algo muy concreto: los montes de Sanabria llevaban años abandonados, con la propiedad fragmentada entre cientos de dueños, y sin gestión forestal conjunta era imposible prevenir un gran incendio. La solución técnica ya estaba pensada. El problema era otro: había que conseguir que la gente se uniera al proyecto.
Y ahí apareció el primer reto. El público objetivo real (quienes tenían que decidir si se unían o no) eran los dueños de las fincas, en su mayoría gente mayor de la zona. Pero quienes de verdad iban a convencerles eran sus hijos y sus nietos. Una marca institucional iba a pasar desapercibida.
Antes de diseñar nada, definimos a quién le hablaba la marca. Eran dos públicos, y uno dependía del otro.
Quienes tenían que decidir eran los mayores, y para ellos la información debía ser muy clara. Pero quienes iban a convencerles eran sus hijos y sus nietos.
Así que la marca tenía que conquistar primero a los jóvenes: que la vieran en redes sociales y en carteles tan llamativos y cercanos que sintieran el proyecto como suyo y se sumaran a él.
Una marca muy rural, muy familiar y sin ninguna barrera para participar.
Fueron creados a partir del paisaje real de la zona, estudiando qué vegetación predomina en Sanabria.
Funcionan juntos o por separado, así que se adaptan a cualquier pieza sin perder reconocimiento.
Manuscrita, orgánica y en mayúsculas. Es la misma que compone el logotipo, y es lo primero que engancha en un cartel o una publicación en redes.
Flúor, para que fuera imposible no verlo.
Una decisión que rompe con lo que se espera de un proyecto ministerial, y que fue justo la clave para que las generaciones más jóvenes le prestaran atención.
Con esa base, creamos plantillas para la campaña de concienciación en redes sociales, varios formatos de cartelería impresa, y una serie de iconos con los elementos de la marca para aplicar a datos e información.
Más de un año después, Forgarero ha conseguido lo que se proponía: no pasar desapercibido.
Hoy el proyecto une a tres municipios de Sanabria bajo un Plan de Gestión Forestal Conjunto que cubre 16.904 hectáreas y 22 núcleos de población, con jornadas informativas que han llenado de vecinos y propietarios forestales.
